Gonzalo Castillo sube en las encuestas mientras Leonel Fernández pierde terreno frente a Omar
El escenario político dominicano experimenta movimientos tectónicos que amenazan con reconfigurar las correlaciones de fuerza hacia los próximos comicios. Lejos de la calma que algunos sectores del oficialismo y de la oposición pretendían proyectar, las recientes mediciones de opinión pública evidencian que el tablero electoral ha sufrido una sacudida profunda con el retorno de figuras clave y el desgaste visible de liderazgos tradicionales.
Antes de entrar en el fondo del debate comicial, resulta imprescindible exponer las presiones y maniobras delictivas en el ámbito digital que buscan callar el ejercicio crítico. Tras la difusión de comentarios analíticos sobre conductas mediáticas y figuras notorias de las plataformas de comunicación, se desató una secuencia sistemática de amenazas de sabotaje, intentos de jaqueo y reclamaciones arbitrarias de derechos de autor. Mediante el uso malicioso de mecanismos de propiedad intelectual y granjas de troles, se persiguió desmantelar la monetización de más de veinte contenidos, revelando una evidente doble moral en quienes dicen defender la libertad de expresión mientras operan desde las sombras para acorralar a sus pares.
El repunte de Gonzalo Castillo y el estancamiento de Leonel
Frente a estos intentos de intimidación, los números de la firma encuestadora ACD Media arrojan una realidad contundente que desmonta los análisis complacientes. Apenas a semanas de que comenzara a sonar su proyección electoral, Gonzalo Castillo ha experimentado un notable repunte en las preferencias ciudadanas. Al evaluar a los dirigentes del Partido de la Liberación Dominicana (PLD) en la población general, Gonzalo Castillo lidera con un 30.6% de simpatías, superando ampliamente a Francisco Javier García, quien queda rezagado con un 12.8%, y a Francisco Domínguez Brito con un 6.2%.
El fenómeno adquiere dimensiones aún más claras a lo interno del partido morado. Entre los propios miembros del PLD, la preferencia por Castillo se dispara hasta alcanzar el 48.8%, frente a un 12.1% de Francisco Javier García. Este posicionamiento no solo sepulta las aspiraciones de quienes pretendían negociar la estructura peledeísta desde la dispersión, sino que detiene en seco la caída de la organización opositora, reactivando su capacidad de competencia.
Omar Fernández supera a su padre en la Fuerza del Pueblo
El contraste más drástico de la medición se refleja en las filas de la Fuerza del Pueblo. Mientras que en el ámbito de la militancia interna Leonel Fernández logra mantenerse al frente con un 53.8% frente al 44.8% de su hijo Omar Fernández, la percepción en la sociedad en general muestra un quiebre significativo. Al ser consultada la población abierta sobre a quién prefiere como candidato de dicha fuerza política, Omar Fernández alcanza un contundente 50.1%, aventajando por doce puntos a Leonel Fernández, quien apenas marca un 38.2%.
Cuando el diablo tiene la razón, hay que dársela.
Estos datos señalan con nitidez que el relevo natural y la figura con verdadera viabilidad externa dentro de esa bancada no reside en la candidatura tradicional, sino en la proyección fresca de su descendiente. La insistencia en mantener candidaturas reiteradas termina debilitando la receptividad del votante general y reduce la capacidad de crecimiento en un balotaje.
Un escenario de tres fuerzas hacia el 2028
En el plano partidario general, la correlación expone que el PRM encabeza con un 32.5%, seguido por la Fuerza del Pueblo con 27.6% y el PLD situándose en 22.5%. El partido oficialista experimenta un declive moderado atribuible a tensiones del contexto internacional y al impacto de escándalos recientes como el caso SeNaSa, donde las decisiones ejecutivas evitaron un descalabro mayor pero no impidieron el desgaste. Por su parte, la distancia entre el segundo y tercer lugar se reduce a solo cinco puntos, desmintiendo la tesis de una oposición polarizada de manera unilateral.
La contienda hacia el 2028 no será un trámite despejado para ninguna organización política. Con un PLD que recupera vigor alrededor de una candidatura definida y un partido oficialista que deberá reconquistar sus bases medias y bajas para no ceder terreno, el tablero nacional avanza hacia una disputa frontal de tres bloques donde ningún liderazgo del pasado tiene asegurado el retorno.








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