El boche de Luis Abinader a los presidenciables del PRM desata tensiones internas
La reciente decisión del presidente dominicano Luis Abinader de convocar a los aspirantes presidenciales del Partido Revolucionario Moderno a reuniones en su propia residencia ha generado un fuerte revuelo político. Apenas un mes después de las elecciones de junio de 2024, el mandatario puso sobre la mesa una advertencia contundente: quien quiera hacer campaña abierta para la presidencia debe dejar su cargo público.
Este llamado, calificado como un auténtico boche político, sacudió las estructuras oficialistas. La directriz busca frenar el proselitismo anticipado que ya comenzaba a desbordarse entre figuras clave del partido gobernante, afectando la gestión gubernamental y generando fricciones internas.
El impacto del aviso presidencial en las aspiraciones del PRM
La advertencia del jefe de Estado provocó reacciones inmediatas entre los aspirantes. Figuras como Fellito Suberví y José Ignacio Paliza decidieron declinar o reservarse sus aspiraciones para los próximos procesos electorales. Otros, como David Collado, optaron por mantener un perfil sutil con un estilo de campaña muy ligado a sus funciones ministeriales.
Sin embargo, el activismo político no se detuvo por completo. Diversos dirigentes continuaron recorriendo el territorio nacional bajo la sombra de actividades institucionales, lo que evidenció las tensiones entre los intereses particulares y la disciplina partidaria. El presidente Abinader se vio obligado a endurecer su postura ante el desorden interno, convocando reiteradamente a los actores políticos para frenar las ambiciones desmedidas.
La pugna por el poder y el futuro político del partido
El trasfondo de esta situación revela una intensa lucha de poder dentro del partido oficialista.
Un presidente no puede hablar tres veces de lo mismo sin que sus funcionarios tomen medidas serias
, señala el análisis, destacando el desgaste que estas disputas provocan en la imagen del gobierno.
Mientras se acercan los próximos ciclos electorales, el desafío para el liderazgo del PRM consistirá en equilibrar las legítimas aspiraciones de sus miembros con la estabilidad institucional. La postura firme del presidente marca un precedente sobre cómo se gestionarán las ambiciones políticas dentro del partido en el poder, dejando claro que el ejercicio de la función pública no debe subordinarse a proyectos electorales prematuros.












