Críticas a la gestión de Abinader y el rol de los dirigentes olvidados en el PRM
A las puertas del mes de agosto de 2026, el ambiente político se agita ante las expectativas de cambio que exigen las bases y los dirigentes del Partido Revolucionario Moderno (PRM). Con el liderazgo de Luis Abinader en el centro del debate, diversas voces cuestionan la forma en que se han administrado estos ocho años de gobierno, señalando que la promesa de unidad interna contrasta fuertemente con la realidad de numerosos líderes que han quedado relegados.
Durante este periodo, la narrativa oficial ha insistido en que la cohesión partidaria está garantizada y que todo marcha según una visión unificada. Sin embargo, este discurso choca con el malestar acumulado por aquellos que trabajaron intensamente en las campañas electorales y que hoy sienten que su esfuerzo no ha sido correspondido de manera equitativa en la distribución de espacios de participación gubernamental.
La gestión del poder y la alternancia de cargos
Uno de los puntos centrales de la crítica radica en cómo se estructuró la ocupación de funciones públicas a lo largo de las dos administraciones. Según se plantea, el modelo ideal debió establecer una rotación más equitativa, permitiendo que diferentes dirigentes tuvieran la oportunidad de asumir responsabilidades durante periodos específicos, evitando así la concentración prolongada en pocas figuras y dando cabida a quienes permanecieron al margen.
Se recuerda el caso de figuras como Humberto Cruz o Deligne Ascención, quienes mantuvieron posiciones de alta visibilidad durante largos años, mientras otros cuadros políticos de similar nivel aguardaban una oportunidad para demostrar su capacidad de gestión. Para los críticos, esta falta de alternancia interna ha debilitado las expectativas de renovación y ha generado un desgaste innecesario en el tejido político.
El dilema de los últimos años de gobierno
Cuando restan los tramos finales del actual mandato presidencial, la incertidumbre sobre el rumbo a seguir se apodera de sectores importantes de la militancia. La falta de claridad sobre cómo se integrarán los dirigentes desplazados en esta recta final deja abiertas interrogantes sobre la estabilidad y el futuro político de la organización.
La reflexión final apunta a que la verdadera unidad no se logra mediante discursos de aparente conformidad, sino reconociendo el valor de cada colaborador y abriendo espacios reales para la renovación dirigencial que demanda el momento actual.








