El peligro de priorizar el espectaculo sobre la politica en Republica Dominicana
La transformacion digital ha cambiado radicalmente la manera en que consumimos la realidad. Ya no es una antena, un televisor o la radio convencional lo que define aquello que vemos y la perspectiva desde la que lo interpretamos, sino los telefonos moviles. El algoritmo decide que parte de la realidad llega a nuestras manos y con que lente se observa. Este fenomeno de la alofokizacion social y politica domina el ecosistema digital, donde el entretenimiento se ha convertido en una potente anestesia colectiva.
En los procesos electorales recientes, la abstencion ha superado el 45% y las mediciones muestran que mas del 50% de la poblacion electoral no se identifica con ningun partido politico. Este desapego recuerda a epocas pasadas, como la de los anos noventa en Venezuela, donde los candidatos entendieron que para ganar elecciones no necesitaban propuestas solidad, sino rating. En aquellos escenarios, la politica se reducia a bailar y contar chistes en television. Hoy esa misma energia se ha trasladado a las pantallas de los smartphones, sustituyendo el debate de ideas por el conflicto digital.
La alofokizacion y la perdida del sentido critico
Cuando cada escandalo dura apenas veinticuatro horas y es rapidamente reemplazado por otro aun mas absurdo, el ciudadano pierde paulatinamente su sentido critico. No es que la sociedad no se informe, sino que esta tan distraida con el exceso de entretenimiento que deja de cuestionar problemas estructurales como la corrupcion y la violacion a las leyes. La leccion de la crisis en Venezuela resulta clara tanto para el Caribe como para la Republica Dominicana: una sociedad que no logra mantener el foco en lo verdaderamente importante termina entregando su libertad al mejor postor.
El consumo digital como reflejo de la realidad
La pregunta central que surge ante este panorama es si realmente estamos consumiendo contenido digital para comprender nuestra realidad y transformarla, o si solo lo utilizamos para escapar de ella. La constante exposicion a contenidos centrados en la confrontacion abre la puerta perfecta para que se cuelen proyectos autoritarios. Las plataformas digitales reproducen dinámicas de conflicto permanente que apartan al ciudadano de los asuntos publicos fundamentales.
Ante este escenario, la gran incognita recae sobre el rol de las organizaciones politicas tradicionales. Queda por ver si los partidos seran capaces de aprender de estos errores o si se limitaran a replicar los mismos vicios en el entorno digital. La atencion ciudadana sigue atrapada en la superficie, mientras los temas cruciales aguardan tras la cortina del espectaculo.













