Escándalo en el ITLA y el golpe político a la candidatura de Nino Féliz en la UASD
La reciente destitución de Rafael Féliz como rector del Instituto Tecnológico de Las Américas (ITLA) ha sacudido la opinión pública dominicana, pero el verdadero epicentro de la detonación no se encuentra únicamente en los pasillos de esa institución técnica. Aunque el joven funcionario fue separado fulminantemente de sus funciones por el presidente Luis Abinader tras revelaciones periodísticas, la onda expansiva del caso trasciende su figura para impactar directamente en el tablero de poder universitario nacional.
El foco de la controversia recae sobre una figura de mayor calado y respetabilidad pública: su padre, Rafael Nino Féliz. Mientras el hijo enfrenta el señalamiento público, es la figura paterna quien termina asumiendo el costo moral y político más elevado, precisamente en un momento donde las aspiraciones a dirigir la academia estatal entran en su etapa más crítica.
El escándalo del ITLA y los reportajes de Nuria Piera
La salida de Rafael Féliz del ITLA se precipitó luego de una serie de investigaciones difundidas por la periodista Nuria Piera. En los reportajes se documentaron testimonios y denuncias de servidores públicos que afirmaron haber sido víctimas de extorsión, obligados a entregar parte de sus salarios —montos que oscilaban entre tres mil, cinco mil y quince mil pesos— para financiar la plataforma política Jóvenes Unidos por el Cambio, liderada por el entonces funcionario.
A estas acusaciones de cobros compulsivos a empleados se sumó el señalamiento sobre un incremento patrimonial considerado desproporcionado tras su designación al frente de la institución educativa. Ante la gravedad de los testimonios y para evitar que el escándalo continuara escalando, el Poder Ejecutivo aplicó su política habitual frente a denuncias de corrupción administrativa y procedió a la destitución inmediata.
El golpe lo recibe Rafael Féliz, pero el dolor quien lo siente es su padre, Nino Féliz.
El daño colateral a una trayectoria intachable
Más allá de las consecuencias directas sobre el exdirector del ITLA, la lectura de fondo apunta a cómo este hecho sacude a una de las figuras más tradicionales de la Universidad Autónoma de Santo Domingo. Nino Féliz ha construido una larga carrera como filósofo, profesor y vicerrector de extensión, manteniendo una imagen pública incuestionable a lo largo de décadas de servicio académico.
En el plano familiar y ético, un señalamiento de esta magnitud hacia un hijo representa una herida profunda para cualquier progenitor, pero en el ámbito político el costo se multiplica. La sombra de presuntos actos de corrupción en una entidad pública administrada por su vástago amenaza con filtrarse inevitablemente en la percepción de los votantes universitarios, sembrando dudas que antes no existían en torno al proyecto del experimentado académico.
El tablero electoral de la UASD y los tiempos políticos
El trasfondo más sensible de este acontecimiento radica en su coincidencia con el calendario electoral de la UASD. Las elecciones para la rectoría de la academia estatal, institución cuyo presupuesto ronda entre los 16.000 y 17.000 millones de pesos, están fijadas para los próximos meses. Nino Féliz se perfilaba como uno de los principales aspirantes a encabezar la alta casa de estudios, compitiendo en un escenario donde también figura el doctor Jorge Asjana, quien ha consolidado importantes alianzas internas, incluyendo apoyos vinculados al entorno del Ministerio de Educación Superior, Ciencia y Tecnología.
Resulta llamativo el momento en que estas denuncias salen a la luz pública, casi dos años después de transcurridos los comicios anteriores y en la antesala inmediata de la contienda universitaria. La rapidez con la que el presidente Abinader tomó distancia del escándalo destituyendo al titular del ITLA fue una decisión administrativa previsible, pero el efecto político secundario altera radicalmente el equilibrio de fuerzas interno entre sectores afines al partido de gobierno dentro de la universidad.
El proceso legal y las indagatorias pertinentes deberán determinar si existen responsabilidades penales concretas en el ITLA bajo el principio constitucional de presunción de inocencia. Sin embargo, en el terreno de la política académica, el impacto ya está consumado: un expediente que debilita una candidatura de peso y deja servido un escenario electoral universitario cargado de tensiones y reacomodos de poder.












