Omar Fernández versus David Collado la batalla secreta por el 2028 en la política dominicana
La carrera política hacia las elecciones presidenciales de 2028 en la República Dominicana ya ha comenzado a calentar el escenario nacional. Partidos como el PRM, el PLD, la Fuerza del Pueblo y el PRD se preparan y estructuran para competir en los comicios. Sin embargo, en medio de este panorama, dos figuras del escenario político vernáculo destacan por acaparar el cariño, el afecto y el favor del electorado dominicano: el senador Omar Fernández y el ministro de Turismo David Collado.
Ambos personajes se perfilan como los principales aspirantes con los números y estructuras necesarias para buscar la presidencia, generando un intenso debate sobre quién posee las fortalezas y debilidades más sólidas para alcanzar la banda presidencial.
El fenómeno de Omar Fernández y su conexión con el electorado
El contexto político de Omar Fernández y David Collado está marcado por victorias significativas frente a estructuras de poder consolidadas. En el caso de Omar Fernández, su capacidad para conectar con el electorado joven y de clase media se sustenta en un carisma excepcional que ha superado al de su padre en sus inicios políticos. Mientras su padre, el expresidente Leonel Fernández, fue el abocense de las elecciones de los años 90 y 2000, Omar ha logrado posicionarse firmemente dentro de los tres principales políticos con aspiraciones presidenciales.
A pesar de las ventajas de su experiencia y capacidad de conexión, Omar Fernández enfrenta desafíos importantes. Entre ellos destacan el lastre de la inexperiencia en la gestión ejecutiva de Estado frente a figuras con mayor trayectoria, así como la necesidad de consolidar el control sobre las estructuras de su partido, la Fuerza del Pueblo, donde su padre sigue siendo una figura dominante que genera tensiones internas.
David Collado y el peso de su gestión
Por otro lado, David Collado se consolida como una figura de peso político y empresarial en la capital. Con una trayectoria marcada por gestiones exitosas como alcalde y ministro de Turismo, ha logrado un respaldo transversal que incluye el reconocimiento de gremios empresariales, asociaciones de bancos y el sector hotelero. Su perfil combina tradición política con una sólida base en el sector privado, lo que le otorga una ventaja competitiva en términos de gobernabilidad y percepción de eficacia.
Sin embargo, las debilidades de Collado radican en la percepción de su adscripción partidaria, transitando entre tradiciones reformistas y perremeístas, lo que puede generar dudas sobre su lealtad ideológica a largo plazo dentro de una militancia partidaria tradicional. Además, la necesidad de construir una base nacional sólida más allá de su bastión en la capital representa un reto fundamental para sus aspiraciones de 2028.
El análisis de las encuestas recientes, como las de la firma Gallup, posiciona a ambos líderes con niveles de favorabilidad muy competitivos, aunque con dinámicas internas y externas que definirán el verdadero alcance de sus candidaturas en los próximos años.












