Por qué los politicos de carrera superan a los tecnicos de la sociedad civil en el gobierno
La gestión pública en la República Dominicana se enfrenta a un debate constante sobre la efectividad de sus funcionarios. A menudo, se asume que las figuras provenientes de la sociedad civil o ajenas a la política tradicional traerán una bocanada de aire fresco y eficiencia a las instituciones del Estado. Sin embargo, la realidad institucional demuestra con frecuencia un panorama muy distinto, marcado por tropiezos y renuncias anticipadas que ponen en evidencia las complejidades del poder.
El contraste entre la teoría académica y la práctica gubernamental es evidente cuando se analiza el desempeño de figuras que ingresaron al tren estatal con altas expectativas. La experiencia del gobierno de Luis Abinader muestra cómo perfiles destacados en sectores privados o sociales han lidiado con dificultades operativas, falta de resultados concretos y polémicas que terminaron por apartarlos de sus cargos, generando cuestionamientos sobre su capacidad para diseñar e implementar políticas públicas eficaces.
El espejismo de la gestión técnica
El paso de diversos ministros y directores por carteras clave evidencia que el conocimiento especializado no siempre se traduce en éxito político o administrativo. Casos como el de Pavel Isa Contreras en Economía o el de Roberto Fulcar en Educación reflejan las dificultades para consolidar planes nacionales plurianuales o superar controversias en áreas sensibles. La falta de resultados tangibles y las tensiones internas terminaron por desgastar a gestiones que prometían transformar sus ministerios, evidenciando que la administración pública requiere de destrezas que van más allá del currículum técnico.
Por otro lado, figuras mediáticas como Bonny Cepeda en el viceministerio de Cultura o la renuncia de perfiles vinculados a la juventud y la niñez ilustran cómo la falta de alineación con las dinámicas estatales y bilaterales puede llevar al colapso de una gestión. Las críticas públicas y las presiones del sistema político suelen devorar a aquellos que no logran navegar las turbulentas aguas de la administración pública.
La resistencia de los políticos de carrera
Frente a las recurrentes fallas de los perfiles externos, los políticos de carrera demuestran una mayor resiliencia dentro del tren gubernamental. A pesar de las críticas y el desgaste propio de la función pública, figuras del Partido Revolucionario Moderno como Víctor D’Aza, Kelvin Cruz, Roberto Ángel Salcedo o Ito Bisonó se mantienen al frente de sus responsabilidades, defendiendo la obra de gobierno y respondiendo a los desafíos institucionales.
La actividad política es para los políticos, y cuando estos deciden incursionar en ella, asumen con plena consciencia los riesgos y los costos de buscar el poder para servir al pueblo.
Esta permanencia no responde únicamente a lealtades partidarias, sino a una comprensión profunda de las dinámicas del Estado. Mientras los técnicos a menudo se retiran ante la primera crisis o la falta de resultados inmediatos, los políticos profesionales entienden que la gestión gubernamental es una carrera de resistencia, donde la habilidad para negociar, comunicar y sostener la gobernabilidad resulta tan importante como la planificación técnica.












