La verdadera advertencia de Abinader a los presidenciables del PRM para el 2028
En el Partido Revolucionario Moderno las ambiciones presidenciales para el 2028 se desataron mucho antes de tiempo. Aunque el presidente Luis Abinader apenas aseguraba su reelección y aún le restaban meses de su primer mandato, dentro del oficialismo varios dirigentes ya tenían la mirada fija en el relevo del poder, moviendo fichas y midiendo fuerzas en una carrera soterrada que amenazaba con desenfocar la gestión gubernamental.
La lista de aspirantes no es corta ni improvisada. Figuras con peso propio dentro de la organización han mantenido proyectos latentes desde hace años, como David Collado desde su paso por la Alcaldía del Distrito Nacional en 2016, Wellington Arnaud tras su participación en las primarias internas de 2020, o la actual secretaria general y alcaldesa de la capital, Carolina Mejía. A este tablero se sumaron con declaraciones explícitas o movimientos de base dirigentes como Tony Peña Guaba, Guido Gómez Mazara —el único que enfrentó directamente a Abinader en las primarias de 2023—, Fellito Suberví, Eduardo Sanz Lovatón, Eddy Olivares y el director de Promese/Cal, Adolfo Pérez. Todos, de una forma u otra, mantenían encendida la maquinaria proselitista.
La cumbre secreta y el repentino freno
Pocos días después de las elecciones de mayo de 2024, el mandatario convocó a los principales aspirantes a una reunión formal. El cambio de discurso tras ese encuentro fue inmediato y radical. Rostros que hasta ese momento impulsaban sus aspiraciones salieron ante las cámaras predicando prudencia, argumentando que resultaba extemporáneo hablar de candidaturas presidenciales para el 2028 cuando el país apenas salía de un certamen electoral y la prioridad debía ser acompañar al presidente en su nuevo cuatrienio.
Esa repentina moderación no obedeció a una revelación espontánea sobre los tiempos de la política, sino a un mensaje contundente bajado desde la cúspide del Palacio Nacional. La advertencia presidencial tocó el punto más sensible para cualquier aspirante con funciones públicas:
El que tenga aspiraciones presidenciales, es sencillo: que salga del gobierno a montar su proyecto.
El mandatario dejó claro que ha cuidado proyectar una imagen de honestidad y apego ético en la administración del Estado. Si él mismo no utilizó los recursos del erario para favorecer su reelección, no tolerará que ningún funcionario utilice la estructura estatal ni el presupuesto público como plataforma de campaña anticipada.
El dilema del poder y la carrera por las encuestas
El verdadero motivo por el cual los pretendientes retrocedieron no es que consideren temprano aspirar a la presidencia, sino que es demasiado temprano para renunciar al poder y abandonar las comodidades del tren gubernamental. La prisa por posicionarse responde al afán de marcar primero en los sondeos, buscando forzar una bendición del liderazgo principal bajo la premisa de ser la opción más aventajada.
Sin embargo, esa estrategia parte de un cálculo equivocado sobre la figura presidencial. El mandatario no arriesgará su capital político señalando con el dedo a un sucesor ni comprometerá su legado para allanarle el camino a nadie. Quien pretenda la candidatura presidencial del PRM tendrá que ganársela en el terreno, sin el respaldo del Estado y asumiendo el costo político de competir sin ventajas institucionales.












