Las contradicciones del alcalde Santiago Riverón y el falso patriotismo en Dajabón
En el centro del debate sobre la frontera dominico-haitiana y el discurso de la nacionalidad, la figura del alcalde de Dajabón, Santiago Riverón, se encuentra en el ojo del huracán. En un escenario donde abundan los llamados falsos patriotas, surgen tensiones entre las posturas públicas y las realidades prácticas del manejo migratorio y laboral en la zona fronteriza.
El discurso político suele enarbolar la defensa de la patria y la soberanía frente a la presencia de ciudadanos extranjeros, particularmente haitianos. Sin embargo, un análisis detallado de la gestión local y de las declaraciones públicas expone profundas contradicciones.
Esos haitianos vienen en la mañana y cruzan en la tarde para Haití… porque si los dominicanos no quieren recoger la basura, ¿quién diablo va a recoger la basura?
Esta declaración atribuida al propio Riverón en un audio difundido públicamente plantea un dilema sobre la dependencia de la mano de obra extranjera en servicios municipales esenciales.
La paradoja entre el discurso y la realidad laboral
La retórica de confrontación contrasta con la contratación de trabajadores extranjeros para labores de recolección de residuos sólidos en el municipio. Mientras se promueve una postura de rechazo y se cuestiona la presencia de inmigrantes, la operatividad diaria de ciertos servicios municipales depende de este sector. Esta situación expone un vacío entre el posicionamiento político y las acciones administrativas concretas, generando cuestionamientos sobre la coherencia de las autoridades locales.
El análisis de las nóminas formales e informales de los gobiernos locales se convierte en un punto crítico para evaluar la veracidad de los discursos públicos. La fiscalización de los recursos y la transparencia en la contratación son aspectos fundamentales para determinar si las políticas aplicadas coinciden con los principios defendidos en la tribuna.
El papel de los falsos patriotas en la palestra pública
El fenómeno del falso patriotismo no se limita a una sola figura, sino que refleja un patrón recurrente donde temas de alta sensibilidad nacional son utilizados con fines coyunturales. La manipulación de los sentimientos identitarios busca capitalizar apoyos políticos y mediáticos, a menudo alejándose de soluciones estructurales y basadas en la legalidad vigente.
La revisión de las normativas laborales y migratorias exige un compromiso institucional firme que trascienda el plano retórico. La responsabilidad de las autoridades locales y nacionales radica en hacer cumplir las leyes sin caer en contradicciones que vulneren el marco jurídico del Estado.
El debate sobre la frontera y la migración requiere un análisis riguroso que supere las consignas superficiales y aborde la complejidad del fenómeno con transparencia y apego a la ley.












