La trampa interna del PRM en la lucha por el control político hacia 2028
En la política dominicana, quien tiene los votos gana, pero quien tiene las actas y las estructuras decide quién compite y quién participa. Mientras el país debate reformas fiscales e institucionales, al interior del Partido Revolucionario Moderno (PRM) se libra una batalla mucho más silenciosa y peligrosa: la renovación de sus estructuras internas. No se trata de un simple trámite burocrático, sino de una lucha por el control de la llave del año 2028.
El gran dilema del PRM es encontrar un método para renovarse sin dividirse. Por un lado, la dirigencia media y las bases exigen un proceso abierto donde todo el mundo pueda ejercer su legítimo derecho al voto. Por el otro, las élites partidarias se decantan por métodos más controlados como el consenso, la encuesta o la convención de delegados. Si el PRM abre un proceso donde toda la militancia ejerce su derecho al voto, corre el riesgo de que el caos y las pasiones internas se desborden y generen heridas incurables de aquí a 2028.
La trampa del padrón electoral interno
Controlar el proceso de renovación interna a nivel zonal, municipal, regional y provincial significa controlar a los dirigentes, militantes y simpatizantes que tendrán la responsabilidad de elegir al próximo candidato presidencial del partido. Aquí es donde los proyectos presidenciales de David Collado y Carolina Mejía chocan de frente, en una disputa que va más allá de las encuestas y se centra en el dominio de los comités de base y afectivos.
El peligro real es que el partido llegue a 2028 con una estructura ilegal e ilegítima, o con un padrón vulnerable dividido en sus estructuras locales. Cada vez que un dirigente local es desplazado para colocar a un leal de algún proyecto presidencial, se crea un enemigo interno.
La renovación interna no debería ser un problema, sino una gran oportunidad, pero parece que sus altos dirigentes entienden que el control partidario es más importante que el fortalecimiento de la democracia interna.
El riesgo de la fragmentación
La renovación de las estructuras internas del PRM es el talón de Aquiles de la organización política rumbo a los próximos comicios. Si el proceso se percibe como un atropello a la dirigencia media, la organización llegará anémica a las elecciones. La falta de consenso y la disputa encarnizada entre diferentes corrientes amenazan con fracturar el oficialismo desde sus propios cimientos.
Para evitar una crisis que termine fragmentando el partido, la dirigencia debe evaluar con profundidad si conviene un proceso de elección democrática amplia o un mecanismo controlado que evite el colapso. La verdadera prueba de fuego para el PRM no está en la oposición, sino en su propia capacidad para gestionar su transición interna sin desgastarse.












